¿Por qué tu empresa necesita de una «cultura de seguridad»?

La tragedias del trasbordador espacial Challenger y la central nuclear de Chernóbil, ambas en los inicios de 1986, pusieron en evidencia errores de proceso y seguridad acumulativos que costaron vidas y dejaron secuelas y recuerdos que serán difíciles de borrar.

En ese entonces, y para identificar al factor que contribuyó al trágico desenlace en la central, la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés) empleó por primera vez el término «una pobre cultura de seguridad» que luego se popularizó.

Hoy, para una empresa, tener una fuerte cultura de seguridad no sólo le permitirá mejorar los procesos, reducir los accidentes o disminuir los contagios de COVID, sino que también aumentará su eficiencia y competitividad.

Claro que lograr una cultura de seguridad toma tiempo porque necesita del compromiso de todos los empleados de la empresa, pero también, de fuertes valores empresarios y claridad sobre cómo la firma «piensa» a la seguridad.

Aquí algunas ideas para hacer real esa cultura de seguridad.

Generar una atmósfera llena de emoción

Para lograr un compromiso a largo plazo, tu organización debe estar entusiasmada con la realización de una mejora. Mantener la motivación sobre la seguridad significa comunicar los beneficios reales que son relevantes para tus equipos y explicar la razón de ser de ellos. Fomenta el apoyo de todos los niveles de la empresa para ayudar a refinar tus ideas y confiá en que todo el personal querrá apoyar tus esfuerzos.

Tómense el tiempo para celebrar los avances y felicitar a quienes hicieron contribuciones significativas.

Intercambiar aprendizajes con libertad

Generar un entorno en el que se puedan sugerir mejoras es fundamental para desarrollar una cultura de seguridad positiva.

Es más probable que las personas se involucren si no están a la defensiva. Para comprender verdaderamente -no solo lo aprendido de incidentes y cuasi accidentes- sino también los elementos que pueden contribuir a los incidentes con el tiempo, se requiere un enfoque inclusivo que garantice que el equipo pueda hablar abiertamente sobre problemas, posibles mejoras y oportunidades.

Si bien esto ciertamente no significa que los actos o comportamientos deliberados se deban dejar pasar de largo sin ser abordados, es importante que todos sientan que pueden brindar su feedback sin repercusiones negativas.

Emponderar a los trabajadores

El establecimiento de una cultura de seguridad necesita personas que apoyen la visión de la organización, así que deben ser parte del plan desde un principio. Confía en tu equipo.

Es más probable que quieran participar en el programa y reforzar cualquier procedimiento nuevo y para eso, no se necesita primero “marcar la cancha” poniendo cartelería y señales de seguridad. Aunque sea bien intencionado y probablemente justificado, esto podría verse como una aplicación de las reglas de arriba hacia abajo, sin darle participación a los empleados.

Enfoque sostenido: mejora continua y constante

Todos recordamos proyectos o iniciativas que comienzan con entusiasmo. Estos suelen ir acompañados de grandes anuncios y luego, con el tiempo, la motivación se desvanece lentamente. Esto puede suceder cuando las personas se distraen con otras prioridades, el apoyo de la gerencia se debilita o cuando el proyecto se encuentra con una situación desafiante.

En el desarrollo de esta cultura de seguridad, los avances deben ser paso a paso pero constantes, capa sobre capa. Por eso es importante dimensionar correctamente el alcance del programa de manera que pueda ser sostenido por la organización en el largo plazo. De otro modo podría generar frustración y desánimo entre los participantes del programa.

Finalmente, pero no menos importante es preguntarse ¿están los altos directivos comprometidos y entusiasmados con este cambio cultural? 

Estar comprometido con una cultura de seguridad significa querer ver mejoras diarias en la forma en que la organización aborda los asuntos relacionados con la seguridad y estar preparado para apoyar al equipo o al comité de seguridad.

Tener el apoyo de la alta dirección es, sin duda, fundamental para el éxito.

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